Tae-suk es un joven que ocupa temporalmente viviendas cuyos habitantes
están ausentes. Nunca roba ni ocasiona daños en los hogares de sus
involuntarios anfitriones. En realidad, es una especie de fantasma que
duerme en camas ajenas, come algo de las neveras de esos extraños y
retribuye su forzada hospitalidad haciendo la colada o arreglando alguna
que otra avería doméstica. Sun-hwa, que en tiempos fue una hermosa
modelo, se ha visto convertida en una sombra viviente por un marido que
la maltrata, encerrándola en una casa ostentosa. El destino cruza los
caminos de Tae-suk y Sun-hwa, aunque sus existencias están abocadas a no
dejar huella en el mundo. Se conocen cuando Tae-suk entre en casa de
Sun-hwa, y enseguida saben que son almas gemelas. Como si estuvieran
unidos por vínculos invisibles, descubren que no pueden separarse y
aceptan en silencio su nuevo y extraño destino.

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